22 de enero de 2015

La Abducción de los Hill

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Este es el caso insignia de las abducciones extraterrestres, ya que fue uno de los primeros en cobrar notoriedad pública y fue luego adaptado en un libro llamado The Interrupted Journey (“El Viaje Interrumpido”, 1966) y en la película The UFO Incident (“El incidente OVNI”, 1975).

Betty y Barney Hill fueron un matrimonio estadounidense que alcanzó la fama luego de afirmar que habían sido secuestrados por supuestos seres alienigenas. La historia de los Hill comenzó la noche del 19 de septiembre de 1961, cuando la pareja regresaba a su hogar de Portsmouth, en New Hampshire, de sus vacaciones en Canadá. Cuando su auto transitaba por la ruta 3, la pareja divisó un objeto brillante parecido a una estrella moviéndose en la parte sudoeste del cielo.





















Inicialmente pensaron que estaban observando una estrella fugaz, sólo que luego se dieron cuenta de que “caía” hacia arriba, antes de detenerse cerca de la entonces Luna creciente. Mientras que Barney se estaba desplazando por la Ruta 3 de los Estados Unidos, Betty pensó que ella estaba observando un satélite artificial, y le pidió a Barney que detuviese el auto para mirarlo más de cerca, así como para pasear a su perro Delsey. Preocupado acerca de la posible presencia de osos en el área, Barney sacó la pistola que había escondido en el baúl o maletero del vehículo.

Betty, cuya hermana le había confesado haber tenido un avistamiento de un platillo volador varios años antes, observó el objeto mediante binoculares a medida que este se movía delante de la cara de la luna, emitiendo luces multicolores centelleantes. Barney, quien no había observado la nave, pensó que la luz provenía de una aeronave convencional. Por su parte, Betty se sentía perpleja acerca de la naturaleza no convencional del objeto.

Posteriormente continuaron conduciendo sobre la aislada y casi abandonada carretera, desplazándose muy lentamente para poder observar el objeto a medida que éste se les acercaba cada vez más. Por momentos, parecía el patrón de vuelo de una pelota en un juego de paleta, rápidamente aproximándose al vehículo de los Hill y entonces retrocendiendo.

Se encontraban a algo más de tres kilómetros al norte de Woodstock cuando el ovni se desplazó frente al auto y voló hacia la derecha del camino. Barney Hill le quitó los binoculares a su esposa, salió del auto y se paró en la ruta desierta para observar desde más cerca. El ovni con forma de plato se desplazó silenciosamente hacia la izquierda y se acercó de frente al auto detenido. Entonces Barney sufrió un enorme shock: a través de los binoculares pudo distinguir unas ventanitas iluminadas a los costados de la nave, y detrás de las ventanitas pudo ver el interior iluminado donde había entre cinco y once figuras de aspecto humanoide que estaban ocupadas trabajando. Para Hill, los humanoides parecían vestir una especie de uniforme negro brillante con gorras puntiagudas. Sus movimientos le recordaron a los soldados alemanes realizando un ejercicio militar. Desde adentro del auto, Betty Hill podía oír a su esposo exclamando: “¡No lo puedo creer! ¡No lo puedo creer! ¡Esto es ridículo!”
Después de abrir la puerta de auto para observar el objeto más de cerca, puso su pistola en un bolsillo y tomó sus binoculares. La nave descendió a unos 25-30 metros sobre el coche, un Chevrolet Bel Air de 1957, y llenaba todo el campo de visión del parabrisas, a través del cual Betty lo estaba observando. Barney se apartó del vehículo y se movió más cerca del objeto, el cual oscilaba como un péndulo desde el lado izquierdo del auto, hacia el área derecha sobre el campo adyacente. Usando los binoculares, Barney afirmó haber visto entre unas 8 y 11 figuras humanoides que estaban mirando desde las ventanas de la nave, pareciendo mirarlo curiosa o inquisitivamente.

La silenciosa nave se aproximó a una distancia que Barney estimó entre unos 50 y 80 pies (unos 15-25 metros) sobre su cabeza, y unos 50-100 (15-30 m) de distancia de él. De repente, y abrumado por el miedo, Barney se quitó rápidamente los binoculares de su vista y corrió de regreso hacia su auto, gritando “¡Nos van a capturar!”. Antes de ingresar al automóvil, observó el objeto nuevamente cambiar de ubicación, hasta posicionarse directamente sobre el automóvil. Se dieron a la fuga a alta velocidad, mientras Barney le decía a Betty que mirase hacia el cielo buscando la posición del objeto. Ella bajó la ventanilla y miró hacia arriba, pero sólo vio oscuridad sobre ellos. Fue entonces cuando Barney tuvo miedo de que el objeto podía encontrarse realizando un vuelo estacionario sobre el auto, bloqueándole a Betty la visión de las estrellas.

Betty Hill empezó a soñar todas las noches con una aterradora experiencia con un ovni. Barney Hill sufría de aprensión, de insomnio y su úlcera de duodeno empeoró. Cuando trataba de revivir el hecho en su mente, Hill se sentía perturbado al advertir que no podía explicar todo lo que había sucedido en el lapso de las dos horas transcurrido desde el momento en que encontraron al ovni hasta el instante en que llegaron a su casa. ¿Adónde había estado? ¿Qué había ocurrido, realmente?. Como su ansiedad aumentaba, los Hill decidieron buscar ayuda médica. Un clínico de su pueblo les recomendó que consultaran a un eminente psiquiatra de Boston, Benjamín Simon, para ver si mediante regresión hipnótica podrían revelar el misterio que rodeaba a la noche del 19 de septiembre y retomar sus vidas. El tratamiento psiquiátrico comenzó en diciembre de 1963, más de dos años después del supuesto encuentro con el ovni. Bajo un estado profundo de hipnosis, Barney y Betty narraron una historia mucho más extraña que la que aparentemente se encontraba en su nivel consciente. El doctor Simon tuvo encendido su grabador todo el tiempo que le llevó a Barney Hill describir su secuestro a manos de raptores extraterrestres.

Hill recordó haber sido llevado por una rampa hacia el interior de la nave. De inmediato dijo que lo trasladaron a una habitación para someterlo a un examen. “Podía sentir cómo me revisaban con sus manos… Miraron mi espalda, y los podía sentir tocando mi piel…, como si estuvieran contando mi columna vertebral… y luego me dieron vuelta, y de nuevo me revisaron. Me abrieron la boca, y yo podía sentir dos dedos que la cerraban. Después oí como si vinieran más hombres, y los podía sentir que se desplazaban por el costado de la mesa en que yo me encontraba. Algo me raspó con suavidad, como un palito contra mi brazo izquierdo. Y luego esos hombres se fueron. Al rato volvieron, me pusieron los zapatos, y pude bajar de la mesa. Pienso que me sentí bien porque supe que había terminado… Bajé por la rampa y abrí mis ojos y seguí caminando. Vi mi auto… y Betty venía caminando por la ruta, y luego abrió la puerta.”

La mujer contó una historia similar sobre el examen físico. A ella le pareció que tomaron muestras para luego analizarlas. “Al entrar en esa habitación (comenzó su relato) vienen con un hombre que habla inglés. Se queda por un minuto, no sé quienes son; creo que tal vez sea la tripulación… y entra otro hombre. No lo he visto antes. Creo que es un médico. Traen la máquina… es algo parecido a un microscopio, pero un microscopio con gran lente. Me dio la idea de que estaban tomando una fotografía de mi piel. Luego toman algo similar a un abrecartas, pero no lo era, y rasparon mi brazo aquí… había como un trozo de celofán o plástico, o algo así, ellos rasparon y colocaron lo que sacaron en ese plástico”.

El 21 de septiembre de 1961, Betty telefoneó a la base Pease de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) para informarles acerca de su encuentro OVNI aunque, por miedo a que la etiquetasen como mentalmente insana, se guardó para sí algunos de los detalles. Al día siguiente, el mayor Paul W. Henderson telefoneó a los Hill para tener una entrevista más detallada, de unos 30 minutos de duración. El informe de Henderson, fechado el 26 de septiembre, determinó que los Hill se habían probablemente confundido con el planeta Júpiter. Su reporte fue enviado al denominado Proyecto Libro Azul (Project Blue Book), el entonces proyecto de investigación de OVNIs de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.


En noviembre de 1961 Betty comenzó a escribir los detalles de sus, para entonces, pesadillas vívidas y recurrentes. En sus sueños, Betty, Barney y los pequeños seres caminaban por una rampa hacia una nave con forma de disco de apariencia metálica. Una vez adentro de ella, Barney y Betty fueron separados. Ella protestó al respecto, por lo que un ser -al que ella posteriormente comenzó a llamar “el líder”- le dijo que si Barney y ella eran examinados juntos tomaría mucho más tiempo realizar las pruebas. Entonces Barney y ella fueron llevados a salas separadas. Aunque el líder y los otros seres le hablaban en inglés, su dominio del idioma parecía ser imperfecto, y tenían dificultad en comunicarse. Betty entonces soñó que este nuevo ser, similar a los otros, ingresó a realizar su examen junto al líder. Betty llamó a este otro ser “el examinador” y dijo que él tenía modales calmos y placenteros. Un sueño de Betty concluía con aquella pregunta de ella “¿Ahora crees en los platillos voladores?”, a la que un irritado Barney respondía “No seas ridícula”. Mientras que Betty pensaba que los sueños podían reflejar sucesos verdaderos, Barney era más escéptico al respecto, pensando que su esposa había simplemente tenido varios sueños inusualmente vívidos.

Algunos psiquiatras posteriormente sugirieron que la supuesta abducción habría sido una alucinación causada por el estrés de ser una pareja interracial en los Estados Unidos de comienzos de la década de 1960.20 Betty rechazó esta sugerencia, destacando que su relación con Barney era feliz, y que su matrimonio interracial no les había causado problemas notables con sus familias o amigos. Tal como se hizo notar en The Interrupted Journey, el Dr. Simon pensó que el estado marital de los Hill no tenía nada que ver con el encuentro OVNI. Los críticos han sugerido que la hipnosis de los Hill derivó en una confabulación, de mezcla de fantasía con memoria, argumentando que los recuerdos recuperados no son confiables.

Dos aspectos particulares de la historia de los Hill han ayudado a darle una cierta credibilidad ante muchos investigadores. El primero es un mapa estelar que Betty Hill dibujó siguiendo sus sesiones de hipnosis. El mapa se basaba, según dijo, en el que le mostró el líder de los extraterrestres. A fines de la década de los ’60s, una maestra de escuela primaria y astrónoma aficionada, de nombre Marjorie Fish, leyó la historia de los Hill y decidió ver si el mapa de Betty coincidía con algún sistema estelar cercano. Después de construir un modelo en escala de las estrellas que se encuentran dentro de un radio de treinta y tres años luz de la Tierra descubrió que el mapa se correspondía bastante (aunque no de manera exacta) con una visión de nuestro Sol y las estrellas vecinas desde unos pocos años luz más allá del sistema estelar de los Retículos Zeta.


Varios astrónomos verificaron la exactitud del modelo de Fish. Curiosamente, muchas de estas estrellas eran desconocidas (al menos para los terrícolas) hasta que se publicó el catálogo de 1969, es decir, ocho años después de la experiencia de Hill. Para estar seguros los críticos argumentaron que la coincidencia entre el modelo y el mapa de estrellas de Betty Hill fue una afortunada coincidencia, pero los defensores del relato de Hill sostienen que las diferencias parecen no tener importancia.

Pero además también existe un análisis químico llevado a cabo sobre una mancha rosada en el vestido que Betty llevaba aquella noche, con el cual los captores tuvieron bastante interacción debido a la resistencia física que Betty ofreció al verse en una situación de secuestro. El hecho es que la mancha no pudo ser explicada como algo normal. El análisis científico de la muestra de tela descolorida tomada del vestido que Betty Hill usó aquella noche de Septiembre de 1961, obtuvo resultados más que intrigantes. Todo apunta a la presencia de una substancia biológica anómala que alteró permanentemente las características físicas de la prenda.

Considerando que Betty guardó el vestido en su closet la mañana siguiente y se olvidó de él, no hay razón alguna para el material biológico encontrado, salvo la abducción. Encima, la prenda presenta un gran daño la cremallera, el dobladillo, y el forro, lo que indica la gran tensión a la que estuvo sometida durante el periodo de tiempo perdido que siguió al encuentro cercano con la nave no convencional y sus ocupantes. Betty reportó que sus secuestradores la tocaron en el área de la manga y la cremallera, donde se encuentra la mayor concentración de la decoloración rosada. Este hecho le da credibilidad a lo que cuenta. La decoloración no pudo ser causada por la transpiración debido a que se encuentra en la parte exterior del vestido. Todos estos factores juntos, demuestran que Betty no pudo dañar intencionalmente el vestido para tener una prueba.

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