5 de noviembre de 2014

Ooparts: El fraude de las Piedras de Ica

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Las Piedras de Ica son una colección de piedras del tipo andesita provenientes del Perú, durante años causó gran polémica por ser un supuesto Oopart, sin embargo actualmente la ciencia comprobó su fraude.

Estas extrañas piedras se caracterizan por tener gravados el legado de una supuesta civilización extinguida, con tallados de dinosaurios, mapas y artefactos tecnológicos avanzados, además de representar otras actividades fuera de la época como cirugías.


 Se dice que fueron encontradas en cuevas y corrientes de agua. Pero al ser rocas y no contener ningún material orgánico, no se les puede aplicar la datación por carbono 14. Además, los lugares donde supuestamente se hallaron no han sido revelados, con lo que tampoco es posible averiguar su edad basándose en su estrato geológico.

Tras una larga investigación los estudios científicos nunca han determinado la procedencia de las piedras de los estratos originales ni han detectado señales de antigüedad en las marcas, lo que sería normal tras miles de años, por lo que se concluye que las marcas se han realizado recientemente.

Fue a mediados de los años setenta cuando salió a la luz la noticia: miles de piedras grabadas habían sido descubiertas en las proximidades de la ciudad peruana de Ica, a unos 300 km al sur de Lima, por el Dr. Javier Cabrera, quien dijo haber recibido una supuesta extraña piedra grabada como regalo de cumpleaños.

Las piedras llamaron la atención de Carlos y Pablo Soldi, dos coleccionistas de objetos de este tipo que no habían conseguido que la comunidad arqueológica se interesara con sus conclusiones, pero encontraron en Cabrera un aliado para su causa. Los Soldi le vendieron 341 piedras similares. Igualmente, Cabrera también dijo haber encontrado en seguida otro proveedor, llamado Basilio Uchuya. De éstas y otras fuentes, y durante los siguientes treinta y cinco años, se habrían obtenido más de 15,000 piedras grabadas.

Cabrera describió muchas de las escenas en un ensayo, para poder contar la historia de la supuesta civilización que, según él, había creado las piedras. Creía que estas tecnologías antiguas pertenecieron a lo que él llamó el Hombre del Gliptolítico, una supuesta raza extraterrestre. Según la historia descrita por Cabrera, esta raza habría llegado hace mucho tiempo, el suficiente como para coexistir con los dinosaurios, y creó genéticamente al hombre moderno. Algún tiempo después, se habrían marchado a otro planeta, antes de que ocurriera alguna catástrofe planetaria.

Varias de la piedras fueron enviadas a Alemania, y fueron fechadas a una remota antigüedad. Pero todos sabemos que los hombres no pudieron haber vivido en el tiempo de los dinosaurios; que el Homo sapiens ha existido desde hace solo 100,000 años. 

A la BBC le llegaron rumores de este hallazgo, y se apresuraron a producir un documental acerca de las piedras de Ica. Esta exposición a los medios de comunicación detonó una tormenta de controversia. Los arqueólogos criticaron al gobierno peruano por ser negligentes acerca de reforzar leyes en antigüedades (pero esa no era su verdadera preocupación). Se le aplicó presión a los oficiales del gobierno. 

El granjero que había estado vendiendo las piedras a Cabrera fue arrestado; el afirmó haberlas encontrado en una caverna, pero se negó a descubrir la ubicación exacta a las autoridades, o, por lo menos, así lo afirmaron. 

Este caso fue descartado con tanto arte que enorgullecería a cualquier político corrupto. El gobierno peruano amenazó con enjuiciar y encarcelar al granjero. Le ofrecieron una apelación de canje; él, entonces, re-contó su historia y “admitió” haber tallado las piedras, él mismo. Esto parece altamente improbable, puesto que era analfabeto e inexperto, y allí estaban unas 11,000 piedras. Algunas eran bastante grandes, e intrínsicamente talladas, con escenas y animales que el granjero no podía haber tenido conocimiento de ello sin ser paleontólogo. Habría necesitado trabajar cada día durante varias décadas para producir ese volumen de piedras. Sin embargo, los hechos fundamentales no estaban, ni aquí ni allí. Las piedras de Ica fueron etiquetadas como “broma” y olvidadas. 


El investigador español Vicente París, tras cuatro años de largas y profundas investigaciones acerca de las piedras de Ica, ofreció finalmente en 1998 una recopilación de varias evidencias que demostraron que las piedras son realmente un fraude. Entre las pruebas presentadas por este investigador se encuentran:


  • Microfotografías de las piedras que muestran restos de pinturas actuales, así como el uso de papel de lija.

  • Las imágenes de dinosaurios solo representan a los dinosaurios más conocidos y populares en la época que fueron dadas a conocer (triceratops, tiranosaurio, brontosaurio, styracosaurus, estegosaurio y el pteranodon (el más conocido representante de los pterosaurios).

  • Se comete el error de juntar dinosaurios de diferentes periodos geológicos y lugares de la tierra, además de errores anatómicos y fisiológicos en estos animales. 

  • Algunas de estas piedras representan escenas en las que humanos practican cesáreas a dinosaurios y otros reptiles, siendo que éstos son ovíparos.

  • Se muestran dinosaurios sauropodomorfos atacando y devorando a seres humanos, cuando en realidad estos eran herbívoros. 

  • Incongruencia entre la tecnología representada en las piedras y la calidad técnica de las mismas, suponiendo que ambas provienen de una misma cultura.


Estegosaurio
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