24 de noviembre de 2014

¿Estás vivo pero crees qué estás muerto?- Síndrome de Cotard

Alguna vez te preguntaste ¿existen los Zombies?, tal vez no sean tan similares como lo apreciamos en las películas, novelas, etc, pero las personas con el Síndrome de Cotard serían el ejemplo más claro de lo que sería un muerto viviente, viéndolo de su perspectiva.



Comencemos, el nombre del síndrome de Cotard se le atribuye a Jules Cotard (neurólogo francés) al cual el llamó delirio de la negación en una conferencia de París (1880), también se le conoce como alucinación nihilista (Cotard no fue el primero en describir esta enfermedad, pero fue el que mejor lo describió).
En esa conferencia el neurólogo manifestó el caso de un paciente al cual llamó "Mademoiselle X", esta paciente negaba la existencia de Dios y del diablo, también negaba la existencia de partes de su cuerpo “ni cerebro, ni nervios, ni pecho, ni entrañas, tan solo piel y huesos” y que ya no podía fallecer con una muerte natural.



Síntomas

Estos pacientes logran creer que se están pudriendo (sufriendo una putrefacción), sus intestinos no funcionan, algunos presentan alucinaciones olfativas (olores asquerosos, desagradables, el olor de que su carne se esta pudriendo), también creen algunos que hay gusanos dentro de su cuerpo, ya no existen y que se convirtieron en un alma en pena, comienzan a tener comportamientos suicidas ya que se creen inmortales, como el paciente del neurólogo Jules Cotard que se cree incapaz de morir; depresión, creen que se están quedando sin sangre, pensamientos negativos, no tienen órganos internos, automutilaciones.
“Es una enfermedad en la que un paciente afirma que está muerto, clamando que huele a carne podrida o que tiene gusanos deslizándose sobre su piel” Añade el Neurólogo Vilayanur S. Ramachandran.
“He estado analizando las lecturas PET durante 15 años y nunca he visto a nadie que estuviera de pie, interactuando con la gente, con un resultado de exploración tan anormal. Su función cerebral se asemeja a la de una persona durante la anestesia o el sueño. Ver este patrón en alguien que está despierto es bastante único”  declara Steven Laureys (Universidad de Lieja, Bélgica).
Casos

Un caso de síndrome de Cotard, esta persona sufrió un accidente de motocicleta
Los síntomas [del paciente] se dieron en el contexto de sensaciones más generales de irrealidad y de estar muerto. En enero de 1990, después de recibir el alta en el hospital de Edimburgo, su madre lo llevó a Sudáfrica. Estaba convencido de que había sido llevado al infierno (lo que se confirmaba por el calor), y que había muerto de septicemia (que había sido un riesgo al principio de su recuperación), o quizá de sida (había leído una historia en The Scotsman acerca de alguien aquejado de sida que había muerto de septicemia), o de una sobredosis de una inyección contra la fiebre amarilla. Pensaba que se habían "apropiado del espíritu de mi madre para mostrarme el infierno", y que seguía dormido en Escocia.
Eduardo Castrillon y Boris Guitérrez de la Universidad del Valle presentan un caso del Síndrome de Cotard 
Laura durante su estancia en los Estados Unidos sufrió varios episodios depresivos recurrentes, fue tratada con distintos antidepresivos. Al perder su trabajo la paciente presenta síntomas depresivos, insomnio recurrente, incapacidad para sentir placer, ansiedad, sentimiento de culpa y minusvalía.

Después aparecieron las ideas suicidas, hubo varios intentos de suicidio (cortes superficiales en las muñecas). Al darse cuenta de que no era capaz de suicidarse aparecieron otros síntomas. Laura comenta: “El 20 de febrero vi que salía un humo por mi boca. Al día siguiente me miré al espejo y mis ojos habían cambiado, no tenían vida. Me di cuenta que ese humo que salía por mi boca era mi alma saliendo de mi cuerpo”.
A partir de ese momento, Laura tenía la creencia de ser una muerta viviente, se veía como una zombie. Laura pensaba que sentirse así era un castigo divino por haber intentado suicidarse. Comenzó a desarrollar alucinaciones olfativas: decía su cuerpo se estaba pudriendo y ella lo olía. Decía sentir un cosquilleo bajo la piel como si los gusanos la estuvieran devorando.
Al ser consciente de que estaba muerta dejó de comer, porque decía que “los muertos no comen”. Esto provocó un drástico descenso de peso. Se le realizaron estudios de neuroimagen para detectar si había algún problema cerebral, pero todos dieron negativos.
A ser un caso extraño  y no haber muchos casos descritos en en mundo, no se sabía bien que tratamiento ponerle a la paciente. Algo había que hacer, el descenso de peso era preocupante.  Se comienza a tratar a Laura con distintos medicamentos antipsicóticos (como Prozac, flouxetina).
Pasaron unos meses y aparentemente no había señales de mejora. Se recurrió a la terapia electro convulsiva a fin de incrementar el flujo sanguíneo en su cerebro. Después de 6 sesiones, los delirios comenzaron a controlarse hasta llegar a desaparecer. fuente depsicologia
New Scientist publicó una serie de entrevistas de personas que padecen las condiciones neurológicas más extrañas del mundo y de todas ellas apareció un caso de Síndrome de Cotard
Perdí el sentido del gusto y del olfato. No necesitaba comer, ni hablar, ni hacer nada. Acabe pasando todo el tiempo que podía cerca del cementerio porque eso era lo más que podía acercarme a la muerte”, dice Graham, quien era alimentado forzosamente por su familia. Ya no siento esa muerte del cerebro. Las cosas son sólo un poco raras a veces. Los médicos creen que el estado inerte en el que deambulaba Graham pudo deberse a los antidepresivos que tomaba; los cuales aumentaron la profunda depresión que ya tenía hasta el punto de colocarlo en una zona liminal y es que evitar y huir del dolor suele llevar a la insensibilidad (la estrategia de defensa, el catenaccio, en su gulag cierra y bloquea todo flujo sin miramientos) lo cual se revela como antípoda de la vida, bajo la máxima de que la existencia, sin mayor metafísica, sólo tiene sentido si podemos sentir. 

Posibles Causas

José Ramón Alonso en su libro "La nariz de Charles Darwin y otras historias de la neurociencia" explica la posible causa de la enfermedad:
Las personas con el síndrome de Cotard experimentan algunos cambios cerebrales y mentales llamativos: tienen una atrofia cerebral marcada en el lóbulo frontal medial, se desconectan visualmente, no tienen memoria emocional de los objetos ni del mundo que les rodea. Se piensa que en el síndrome de Cotard intervienen distintos componentes cerebrales. Además de la corteza cerebral, estaría la amígdala, relacionada con las respuestas emocionales, con las secreciones hormonales, con las reacciones del sistema nervioso autónomo asociadas con el miedo o con el llamado “arousal”, un término inglés de difícil traducción y que implicaría alerta, excitación, interés.
Actualmente solo sabemos que esta enfermedad puede ser tratada con tratamiento psiquiátrico, con antidepresivos y antipsicóticos, logrando disminuir los síntomas y al pasar del tiempo desaparecerlos.

¿Cuál crees qué es la causa de este síntoma? y si has visto o vivido alguna vez, cuéntanos tu experiencia.

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